La fábrica FATE, ícono de la industria argentina con más de 70 años de trayectoria, enfrenta una crisis profunda que ha llevado a recortar su plantilla a la mitad, de 1.500-1.600 a 750-800 trabajadores en dos años. Esta reducción, agravada desde la asunción de Javier Milei, responde a la apertura indiscriminada a importaciones de neumáticos, que ha bajado la producción de 360.000 a 150.000 unidades mensuales por fábrica, afectando no solo a FATE sino a Pirelli y Bridgestone.
Los representantes sindicales denuncian 14 meses sin aumentos salariales y presiones para que los empleados acepten indemnizaciones voluntarias, fomentando salidas individuales en lugar de soluciones colectivas. El personal administrativo fue notificado de no presentarse al trabajo esta semana, mientras la planta opera con mínimos durante vacaciones. Esta situación, combinada con la incertidumbre por la reforma laboral, genera desgaste y temor entre los operarios, quienes ven cómo el dueño, Javier Madanes Quintanilla, prioriza inversiones en energía eólica sobre la mano de obra nacional.
Los gremialistas llaman a la unidad de trabajadores para defender derechos, criticando que la reforma propuesta quitaría herramientas de protección en un momento crítico. Exigen paros generales más allá de la fecha de votación de la ley, ya que reconstruir el empleo perdido tomará años. La visita reciente de la vicepresidenta Victoria Villarruel al Día de la Industria no evitó esta debacle, que refleja el abandono de las economías regionales y la priorización de importaciones sobre la producción local.
C5N
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Crisis en la industria del neumático: FATE reduce personal y amenaza con más despidos
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