A partir del martes, ciudadanos británicos y canadienses podrán entrar a China sin visa por hasta 30 días para negocios, turismo, intercambios o visitas familiares, elevando a 79 países con esta facilidad. China ha expandido el programa en dos años para potenciar turismo y comercio, simplificando procesos engorrosos.
La mayoría de europeos califican, junto a selecciones de América Latina, Sudeste Asiático y Oriente Medio. Estadounidenses e indonesios tienen 10 días en tránsito con boleto de salida. La medida sigue visitas de Keir Starmer y Mark Carney, revitalizando lazos post-tensiones.
El acceso vence a fin de año, pero podría prorrogarse, beneficiando a empresarios y turistas.