El Barrio Chino de Buenos Aires se transforma en un epicentro de tradiciones milenarias durante el Año Nuevo Chino, atrayendo a miles de visitantes con desfiles, gastronomía auténtica y objetos simbólicos de buena fortuna. Este año, dedicado al Caballo de Fuego, resalta la energía, la vitalidad y la prosperidad, simbolizadas por dragones danzantes y esculturas de caballos galopantes que representan el salto sobre obstáculos.
Entre las delicias culinarias destacan los chiaozi, empanaditas en forma de lingote de oro rellenas de cerdo, carne o vegetales, consideradas esenciales para atraer riqueza económica. También se ofrecen taiyaki, waffles dulces con forma de pez rellenos de helado, y mochi de harina de arroz glutinoso, preparados por artesanos locales. Panchos coreanos gigantes con mozzarella y aderezos variados completan la oferta callejera, fusionando sabores orientales con toques locales.
Las tiendas de Feng Shui, como la tradicional de 30 años en la zona, venden monedas de caballo, llamadores de la suerte y figuras de Buda, enfatizando la cultura popular china más allá de supersticiones. La historia del barrio, fundado en 1985 por inmigrantes taiwaneses, ha crecido hasta incluir 288 comercios, expandiéndose con Vía Vida y atrayendo turistas en busca de antigüedades y celebraciones que duran hasta la medianoche con 500 artistas en escena.
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Celebraciones vibrantes en el Barrio Chino por el Año Nuevo Chino
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