Sofía, una joven de 23 años, desapareció durante un bautismo de buceo a 20 metros de profundidad en las aguas de Puerto Madryn, en un sitio conocido como el naufragio Ushuaia. La búsqueda involucra a la Prefectura Naval Argentina con gomones, motos de agua y guardacostas, complicada por vientos fuertes, baja visibilidad y temperaturas frías del agua.
Las primeras hipótesis apuntan a un posible pánico por la profundidad y la escasa visibilidad, lo que habría llevado a Sofía a quitarse el regulador, según declaraciones del jefe de salvamento de la prefectura. Su pareja, quien participaba en la inmersión, mencionó un ataque de pánico, y el instructor realizó varios descensos sin éxito para localizarla. La joven era aficionada al buceo, como muestran sus redes sociales con posteos de snorkel en Colombia y playas argentinas.
La investigación mantiene hermetismo, con posible traslado a la justicia federal por ocurrir en mar territorial. La familia y el novio critican la lentitud de la fiscalía, que les pidió permanecer en el lugar. A más de 48 horas del incidente, la zona sur del mar argentino complica la operación debido al movimiento constante y la turbidez del agua, limitada a solo dos metros de visibilidad.