Sofía de Uribe, una joven de 23 años, desapareció durante una inmersión de buceo en Puerto Madryn, donde buscaba certificar su carnet de profundidad. La excursion involucraba una bajada a unos 30 metros en un sitio popular para prácticas, cerca de un buque chino hundido utilizado como estructura para entrenamientos. Cuatro personas descendieron, pero solo tres emergieron, dejando a Sofía perdida en el fondo marino sin explicación clara hasta el momento.
La búsqueda, liderada por la Prefectura Naval con embarcaciones, gomones, motos de agua y un avión, se intensifica en aguas sin corrientes fuertes, lo que añade misterio al incidente. El novio de Sofía, quien no participó en la inmersión, y su familia están desesperados, mientras el instructor relató un accidente en profundidad. Expertos destacan la regla fundamental del buceo: nunca bucear solo, ni siquiera con experiencia, cuestionando cómo se perdió el contacto en un grupo controlado.
El pronóstico es preocupante dada la profundidad y el tiempo transcurrido, con presiones que aceleran el consumo de oxígeno. Puerto Madryn es un destino común para certificaciones en Argentina, atrayendo a buceadores de todo el país, pero este caso subraya los peligros inherentes incluso en sitios diseñados para entrenamiento. Las autoridades continúan las operaciones hasta el anochecer, esperando pistas que resuelvan el enigma.
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Búsqueda desesperada de buceadora desaparecida en Puerto Madryn
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