Uruguay ha logrado una transición energética notable, alcanzando casi el 100% de energías renovables en su matriz eléctrica, pero no abandona por completo los combustibles fósiles. La empresa estatal ANCAP ha concedido permisos para explorar yacimientos de petróleo y gas en sus aguas territoriales, inspirada en descubrimientos similares en Namibia. Esta estrategia busca generar ingresos que financien proyectos de biocombustibles, hidrógeno verde y otras iniciativas sostenibles, promoviendo una transición gradual sin renunciar a recursos potenciales.
La inversión en exploración supera los 135 millones de euros, con perforaciones previstas para 2026 que durarán al menos cuatro años. ANCAP enfatiza que estos recursos fósiles servirán como puente hacia un futuro más limpio, aprovechando la geología costera similar a la de países vecinos. Países pequeños como Uruguay demuestran que la escala no es obstáculo, aunque enfrentan limitaciones financieras y de población comparadas con naciones grandes como Alemania, que aún depende del carbón para industrias pesadas.
El ejemplo uruguayo resalta la importancia de decisiones políticas de Estado para avanzar en renovables. Con un PIB modesto de menos de 27.000 millones de euros en 2008, el país superó desafíos mediante voluntad política, inspirando a otros en el sur global. Esta paradoja aparente entre fósiles y sostenibilidad subraya la complejidad de la transición energética global.
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Resumen 26
Uruguay apuesta por fósiles para impulsar renovables
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