Un tiroteo en un partido de hockey juvenil en Rhode Island, Estados Unidos, dejó tres muertos, incluyendo al agresor y una niña como primera víctima fatal. El incidente ocurrió en las gradas, donde testigos describieron pánico inicial al confundir los disparos con fuegos artificiales, seguido de corridas desesperadas para ayudar a los heridos.
El atacante, un hombre que buscaba a su exesposa e hijos presentes en el evento, abrió fuego contra ellos. Un padre intervino desarmándolo, pero el agresor se suicidó tras herir a familiares. Aún no se confirma si las otras víctimas eran parientes directos, pero el horror se extendió por el estadio con espectadores escondiéndose y auxiliando a los caídos.
Este suceso resalta la violencia armada en eventos deportivos familiares, dejando un saldo trágico en una comunidad conmocionada. Autoridades investigan los motivos exactos, mientras la liga de hockey juvenil implementa medidas de seguridad adicionales para futuros partidos.