Estados Unidos e Irán inician la segunda ronda de conversaciones indirectas sobre el programa nuclear iraní en Ginebra, apenas 48 horas después de que el presidente Donald Trump reconociera las dificultades para un acuerdo y sugiriera un posible cambio de régimen en Teherán. Fuentes iraníes confirman que las negociaciones avanzan positivamente, pero exigen sinceridad de Washington para limitar tensiones.
El ministro de Exteriores iraní, Abbas Araghchi, se reunió con Rafael Grossi, director del OIEA, y planea diálogos con mediadores como Omán, afirmando disposición para un pacto justo si se flexibilizan sanciones estadounidenses. Netanyahu, por su parte, exige que Irán elimine todo uranio enriquecido, desmantele su capacidad de enriquecimiento y resuelva el tema de misiles balísticos, condiciones discutidas con Trump.
En paralelo, Irán realiza simulacros navales en el Estrecho de Ormuz para demostrar fuerza, una ruta vital para el petróleo global, mientras EE.UU. despliega portaaviones en la región. Estas maniobras ocurren tras un conflicto de 12 días en junio pasado, donde ataques aéreos de Israel y EE.UU. contra instalaciones iraníes terminaron en tablas, destacando los altos riesgos económicos y geopolíticos.