El Carnaval de Río de Janeiro arrancó con fuerza, atrayendo a ocho millones de personas al Sambódromo para celebrar la tradición brasileña de música, color y cultura. La Escola Académicos de Niterói abrió los desfiles con un homenaje al presidente Luiz Inácio Lula da Silva, repasando su vida desde la infancia en el nordeste hasta su actual mandato, con miles de bailarines, carrozas y una estatua de 18 metros.
Este tributo ha generado polémica a siete meses de las elecciones, con la oposición calificándolo como propaganda anticipada. Aunque la justicia autorizó el desfile, el Tribunal Electoral mantiene abierta una investigación posible, destacando las tensiones políticas en medio de la fiesta nacional más emblemática de Brasil.
Los desfiles del Grupo Especial, que continúan lunes y martes, representan el mayor espectáculo al aire libre del mundo. Este evento no solo impulsa la economía regional y el orgullo cultural, sino que refleja cómo el carnaval se entreteje con la realidad política, convirtiendo la celebración en un escenario de debate nacional.