El volcán Kilauea en Hawái erupcionó nuevamente este domingo, expulsando lava y una columna de humo de 35.000 pies de altura, visible desde múltiples puntos de la isla. Esta actividad, el episodio 42 desde diciembre de 2024, ilumina el cielo nocturno sin representar riesgo inmediato para poblaciones cercanas, aunque las autoridades advierten contra acercamientos por gases tóxicos.
Los respiraderos sur y norte alcanzaron alturas de 250 y 180 metros respectivamente, cubriendo el 40% del cráter con lava. El Servicio Geológico de EE.UU. monitorea la situación, destacando erupciones intermitentes que convierten al Kilauea en uno de los volcanes más activos del mundo, atrayendo turistas cautelosos.
La caldera, cerrada al público por décadas, permite observación segura desde lejos. Este espectáculo natural subraya la potencia geológica de Hawái, recomendando máscaras y precauciones para quienes visitan la zona.