Kevin Jesús Rivero, un joven de 29 años estudiante de ingeniería y trabajador de call center, fue acribillado a balazos en el patio de su casa en La Matanza mientras jugaba a las cartas con amigos. Dos hombres en moto irrumpieron sin mediar palabra, disparando contra él en lo que se sospecha fue un error de sicarios dirigidos a un vecino vinculado al narcotráfico. Kevin, descrito por su familia como un chico honesto y dedicado a cuidar a su madre postrada, falleció en el hospital sin que llegara la ambulancia a tiempo.
La familia denuncia impunidad: balazos previos en la casa vecina ya habían alertado del peligro, pero las autoridades no actuaron. Vecinos retienen videos por miedo, y la familia recorre el barrio pidiendo cámaras para identificar a los atacantes, uno sin remera con un tatuaje vistoso en el pecho y el otro con campera blanca. La supuesta narco, Valeria Pereira, huyó con sus hijos tras el crimen, dejando la zona abandonada. La tía de Kevin acusa directamente a esta mujer de responsabilidad indirecta, exigiendo su captura para esclarecer el ajuste de cuentas que costó una vida inocente.
Kevin era el pilar familiar, emprendedor en ventas de ropa y siempre dispuesto a ayudar, soñando con ser el primer ingeniero de su linaje. Su muerte, ocurrida el 12 de febrero, ha unido al barrio en marchas por justicia, criticando la pasividad policial y la alarma vecinal que no sonó. La familia advierte que no permitirá el regreso de los narcos, prometiendo encontrar a los culpables casa por casa, en un reclamo emotivo por un chico 'todo lo bueno' cuya ausencia deja un vacío irreparable.
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Kevin Rivero, víctima inocente de sicarios: familia exige justicia
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