Estados Unidos intensifica su presencia militar en el Golfo Pérsico con el despliegue del portaaviones USS Abraham Lincoln, en medio de crecientes tensiones con Irán. Funcionarios anónimos revelan preparativos para operaciones sostenidas que podrían durar hasta una semana si el presidente Donald Trump ordena un ataque, elevando los riesgos para las negociaciones diplomáticas en curso.
Las conversaciones indirectas entre enviados estadounidenses e iraníes, mediadas por Omán, buscan un acuerdo nuclear que beneficie económicamente a ambas partes, pero persisten obstáculos. El secretario de Estado Marco Rubio advirtió que un pacto es difícil, mientras Trump expresa disposición al diálogo pero duda de la voluntad iraní. Netanyahu, primer ministro israelí, insiste en que cualquier acuerdo debe incluir el desmantelamiento total de la infraestructura nuclear de Teherán, no solo pausar el enriquecimiento.
Manifestaciones masivas en Múnich, con hasta 200.000 personas, reclaman el fin del régimen iraní tras la represión de protestas en enero, ondeando banderas monárquicas. Paralelamente, EE.UU. interceptó el buque petrolero Verónica III por violar sanciones, en una operación nocturna sin incidentes que subraya la presión económica y militar sobre Irán.
Estas acciones, respaldadas por apoyo aéreo y marítimo, buscan forzar concesiones en el programa nuclear, pero amenazan con escalar el conflicto regional involucrando a Israel y aliados.
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Escalada de tensiones: EE.UU. despliega portaaviones ante posible ataque a Irán
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