En medio de la tensa manifestación contra la reforma previsoria, un grupo organizado de activistas anarquistas se reivindicó como respuesta a la violencia institucional del gobierno. Estos militantes, identificados como parte de redes Antifa internacionales presentes en países como Chile y Brasil, argumentaron que la única salida es intensificar la lucha con acciones directas, rechazando cualquier acusación de ser infiltrados.
El foco recae en un personaje clave apodado 'el ingeniero', captado en videos exclusivos armando cócteles Molotov y distribuyendo piedras durante el caos en Avenida Rivadavia. Vestido con camisa a cuadros y pantalón de trabajo impecable, este individuo coordinaba el grupo con precisión, rompiendo baldosas y liderando el avance, pero permanece desconocido incluso para otros participantes, generando sospechas sobre su origen y motivaciones.
La reconstrucción revela cómo este núcleo violento, aunque minoritario, desmovilizó a la mayoría pacífica de la marcha, beneficiando la narrativa oficial de desestabilización. Mientras 26 personas enfrentan procesos judiciales, persisten dudas sobre la respuesta policial, que ignoró evidencias en vivo de la preparación de explosivos, y la posible presencia de provocadores que escalaron el conflicto innecesariamente.