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Donación de sangre y médula en Argentina: campañas para salvar vidas en un sistema fortalecido pero insuficiente

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En Argentina, la donación de sangre cubre solo el 50% de la demanda real, con un donante por año por persona cuando se necesitan dos para satisfacer todas las necesidades hospitalarias. El Instituto de Trasplantes de la Ciudad de Buenos Aires, junto a la red de hemoterapia, impulsa campañas en instituciones como la policía y bomberos, logrando más de 2.500 donantes en dos años entre personal joven y sano. Estas acciones no solo recolectan sangre, sino que incorporan a donantes al registro internacional de médula ósea, extrayendo muestras mínimas durante la donación para posibles matches globales.

El proceso de donación de médula, desmitificado como plasmaféresis similar a extraer sangre, es inocuo y puede salvar vidas de pacientes con leucemia o linfoma, requiriendo solo 10 centímetros cúbicos. En la Ciudad, 18 hospitales de alta complejidad mantienen un stock fortalecido, pero expertos como el doctor Fernando Sichero enfatizan la solidaridad: una bolsita de sangre salva una vida, y el altruismo de donantes vivos (sangre, riñón, hígado) es clave. Detecciones tempranas de enfermedades como sífilis durante chequeos también benefician al donante.

Comparando con la Facultad de Medicina de la UBA, donde solo 126 de 15.000 alumnos donaron en una jornada, las campañas en escuelas policiales obtienen 500 donantes por visita, destacando la importancia de la educación y concientización. Con donantes cadavéricos y vivos complementarios, el sistema urge más participación para evitar emergencias en bancos de sangre, invitando a todos a donar dos veces al año por un impacto vital.