Cuba enfrenta una profunda crisis energética que deja amplias zonas sin electricidad, agravada desde inicios de 2026 por dificultades en el acceso a combustible y el bloqueo de petróleo venezolano ordenado por Estados Unidos. La Unión Eléctrica reporta déficits que afectan a más de la mitad del país simultáneamente.
En La Habana y otras ciudades, los residentes realizan quehaceres diarios bajo sombras de cortes prolongados, impactando la vida cotidiana y la economía. La escasez se debe a problemas en la generación y distribución, exacerbados por sanciones internacionales.
Autoridades cubanas atribuyen la situación a factores externos, mientras buscan alternativas para mitigar el impacto. La crisis resalta vulnerabilidades en el sistema energético insular y la dependencia de importaciones.
Expertos internacionales llaman a soluciones urgentes para evitar un colapso mayor, aunque las tensiones geopolíticas complican la ayuda externa.