La Confederación General del Trabajo (CGT) ha convocado a un paro general de 24 horas para el jueves, coincidiendo con el debate en Diputados de la controvertida reforma laboral. Esta medida responde al rechazo unánime de la norma, vista como regresiva y antisindical, que amenaza derechos adquiridos como indemnizaciones y financiamiento de obras sociales. Líderes sindicales, como Andrés Rodríguez de UPCN, enfatizan que el proyecto no crea empleo sino que precariza al movimiento obrero entero.
El paro sin movilización masiva busca maximizar el impacto paralizando el transporte público, con adhesión confirmada de la Unión Tranviarios Automotor (UTA) y los trenes. Esta acción marca un giro en la estrategia de la CGT, que inicialmente negoció concesiones como mantener las cuotas sindicales, pero la explosión pública por las licencias médicas la obligó a endurecer su postura. La central obrera advierte que la huelga demostrará el descontento no solo con la ley, sino con el rumbo económico del gobierno.
Analistas destacan que el paro surge de una presión 'de abajo hacia arriba', impulsada por la indignación social ante medidas que enfrentan a trabajadores con empleadores. En un contexto de pérdida salarial y cierre de empresas, esta huelga podría presionar a los diputados a introducir más modificaciones, complicando la aprobación del proyecto. La CGT insiste en que representa a millones afectados por políticas que priorizan ganancias empresariales sobre la dignidad laboral.
La convocatoria, decidida en una reunión virtual, subraya la urgencia de unir fuerzas contra una reforma que viola tratados internacionales y fomenta la desigualdad. Si el acatamiento es masivo, podría alterar el calendario legislativo y obligar a un replanteo gubernamental.