En las tranquilas aguas de un lago patagónico, rodeado de montañas y con una brisa suave, se realizó un campeonato único que transforma un juego infantil en una competencia de élite. Participantes de todo tipo se reunieron para demostrar su habilidad en el arte de lanzar piedras planas sobre el agua, logrando rebotes impresionantes. El evento, que atrajo a más de 70 aficionados, contó con la presencia de expertos internacionales, elevando el nivel de la competencia.
El jurado incluyó a Phil Bloxham, el británico con el récord mundial de 150 rebotes en un lago galés. Los competidores compartieron secretos como elegir la piedra perfecta, usar el brazo como un látigo y aprovechar el viento a favor. Solo unos pocos superaron los 15 rebotes en la clasificación, destacando la precisión y la técnica requeridas en esta disciplina emergente.
El ganador, Matías Monsalves, un guía de pesca local, conquistó el primer lugar con 17 rebotes magistrales. Este torneo no solo celebra la tradición familiar del zapito, sino que aspira a posicionarlo como deporte nacional en la Patagonia, aprovechando sus paisajes ideales para la práctica. La pasión por este simple placer une generaciones y promete crecer en popularidad.