El presidente ucraniano Volodymyr Zelensky calificó a Vladimir Putin como esclavo de la guerra durante la Conferencia de Seguridad de Múnich, afirmando que no dejará tranquila a Ucrania ni a otras naciones europeas. Pidió elecciones inmediatas si se garantiza un alto al fuego de dos meses.
Zelensky denunció daños en todas las centrales eléctricas ucranianas por ataques rusos, acusando a Moscú de intentar congelar deliberadamente a la población. Solicitó entregas más rápidas de armas occidentales para defensa aérea, destacando la urgencia en el conflicto de casi cuatro años.
Estas declaraciones reflejan la determinación de Kiev por la paz y la democracia, pese a las dificultades. El presidente enfatiza que acostumbrarse a la guerra es imposible, buscando apoyo internacional para superar la crisis.