En la favela de Rocinha, la más cercana al centro de Río de Janeiro y con vistas privilegiadas a la zona sur, ha surgido una tendencia turística que atrae a miles de visitantes. Estos tours recrean escenas icónicas de la película Ciudad de Dios, permitiendo a los turistas explorar el laberinto de callejuelas en mototaxis y culminar con un vuelo en dron desde una terraza. La experiencia ofrece una perspectiva aérea impresionante del asentamiento, con el mar de fondo, y cuesta entre 50 y 60 mil pesos, incluyendo la filmación personalizada.
Los locales organizan estos recorridos, generando ingresos extras en una zona donde el turismo es vital para la economía de Río, una de las ciudades más visitadas de Sudamérica. Sin embargo, no todos los participantes visten de forma casual; algunos optan por camisetas de fútbol, reflejando la popularidad de clubes como Boca Juniors en la favela. Rocinha se destaca por su relativa seguridad comparada con otras áreas, gracias a años de apertura al turismo internacional, aunque se recomienda siempre contratar guías residentes para evitar riesgos.
El contraste entre la pobreza y el atractivo turístico genera debate: mientras algunos ven en ello una oportunidad económica, otros cuestionan la ética de 'turismo de la miseria'. A pesar de esto, la demanda crece, con colas para capturar estas imágenes únicas que muestran una Río distinta, lejos de las playas y el glamour habitual.