Tras la tormenta Nils, España enfrenta la llegada de Oriana, un sistema peligroso que provoca fuertes lluvias, vientos violentos y descenso de temperaturas. Meteorólogos advierten de nevadas a altitudes inusualmente bajas y condiciones riesgosas durante el fin de semana de San Valentín, con la provincia de Castellón en alerta roja por vientos huracanados superiores a 140 km/h, que han arrancado árboles, inundado carreteras y dejado miles sin electricidad.
Tres personas fallecieron en accidentes climáticos en Francia y España, con decenas de heridos y un viaducto colapsado en Francia por inundaciones. En el suroeste francés, el río Garona sigue creciendo, amenazando Gironda y Lot-et-Garonne con más inundaciones.
Estos eventos resaltan la creciente intensidad de fenómenos extremos en Europa, impulsando llamadas a medidas de adaptación climática y preparación ante el cambio climático.