En un contexto post-Día de San Valentín, expertos destacan que solo el 13% de los matrimonios en Hispanoamérica son verdaderamente felices, con el 50% terminando en separación y el resto insatisfecho. La razón radica en que las parejas se unen por metas como formar familia o compartir vida, pero ignoran el objetivo primordial: la felicidad personal mutua. Improvisando sin herramientas, enfrentan problemas como hábitos, dinero y emociones que erosionan la relación.
La felicidad en pareja se basa en tres pilares: afecto (conocimiento y cariño), compromiso (apoyo mutuo) y pasión (por la relación, no solo sexual). Muchas parejas mantienen los primeros dos, pero pierden el combustible de la pasión, llevando a rutinas sin alegría. Problemas cotidianos, agravados por emociones no gestionadas, son el principal obstáculo, contrastando con la eficiencia en resolver issues laborales donde sí hay capacitación.
La solución pasa por herramientas como la terapia de parejas, que enseña a manejar sentimientos sin cedencias que generen resentimientos. En lugar de ceder en desacuerdos, se busca consenso para que ambos ganen, reconociendo la relación como un ente separado que debe generar felicidad individual. Formar familia o proyectos comunes debe priorizar el bienestar emocional, evitando que el 87% de insatisfacción persista.