La aprobación de la reforma laboral en el Senado ha expuesto fisuras profundas dentro del oficialismo, con disputas por el traspaso del fuero laboral a la Ciudad de Buenos Aires y la inclusión de pagos vía billeteras virtuales. Patricia Bullrich, clave en el debate, generó roces al aliarse inicialmente con Victoria Villarruel contra la Casa Rosada, avivando rumores de ambiciones personales por la Jefatura de Gobierno. El PRO, alineado con intereses empresariales como los de Galperín, complica la unidad del bloque libertario.
Internamente, Karina Milei y Guillermo Angelici emergen como figuras de poder, con Adorni posicionado como potencial candidato sin ambiciones desmedidas, valorado en un espacio que premia la lealtad. El video triunfal de Bullrich al estilo Vogue fue interpretado como un intento de capitalizar el logro, pero terminó alimentando celos y acusaciones de autonomía excesiva. La falta de fondos para ATN y coparticipación agrava las tensiones, con gobernadores recibiendo promesas incumplidas de pago en bonos.
En paralelo, Axel Kicillof enfrenta dilemas en Buenos Aires con el desdoblamiento electoral, priorizando coherencia sobre unidad para su candidatura presidencial. Candidatos como Catopodis y Lack compiten en un PJ reconciliado, pero las internas persisten, reflejando un panorama político volátil ante la votación en Diputados.