En Santa Fe, la policía incorporó armas de baja letalidad como las tasers, probadas exitosamente en un incidente en Villa Gobernador Gálvez donde un hombre con problemas psiquiátricos se atrincheró con cuchillos. El dispositivo neutralizó la amenaza sin recurrir a disparos letales, salvando potencialmente vidas tanto del agresor como de los agentes, en un contexto donde herramientas similares han sido debatidas por años en Argentina.
Este avance llega en medio de protestas policiales que incluyeron un enfrentamiento con el jefe de la fuerza, resaltando la necesidad de equipamiento moderno y mejores condiciones laborales. Tras las manifestaciones, el gobierno provincial anunció aumentos salariales: un policía recién egresado cobra ahora un básico de 1.400.000 pesos, sumando pluses que pueden elevar el sueldo a 2.500.000 pesos en zonas de alto riesgo como Rosario o Villa Gobernador Gálvez.
Los pluses incluyen viáticos por traslados (hasta 500.000 pesos) y bonos por manejo de vehículos (300.000 pesos), respondiendo a reclamos por distancias largas y falta de vivienda. Aunque el conflicto salarial se considera parcialmente resuelto, persisten demandas por traslados y alojamiento, especialmente comparado con la Policía Federal. Estas medidas buscan fortalecer la cadena de mando y motivar a los efectivos en la lucha contra el narcotráfico.