El proyecto de reforma laboral obtuvo media sanción en el Senado, junto con la baja de la edad de imputabilidad y modernizaciones como la ley penal juvenil. Sin embargo, la iniciativa genera fuerte controversia por su impacto en derechos laborales, con la CGT convocando a una reunión de emergencia para decidir un paro general coincidente con el debate en Diputados.
El oficialismo busca tratar el proyecto a fines de la próxima semana, aunque se estima para la siguiente, en medio de tensiones por la falta de consulta previa a sindicatos. Críticos advierten que medidas como la flexibilización horaria y contractuales precarizan el empleo, exacerbando la crisis de poder adquisitivo que ya afecta a millones de trabajadores.
La CGT, molesta por el avance sin diálogo, prepara una movilización masiva, recordando fracasos previos como el de la reforma bajo Macri. Mientras, el gobierno destaca logros como reservas de 2.000 millones de dólares y acuerdos energéticos, pero enfrenta rechazo sindical que podría paralizar el país en carnaval.
Este pulso legislativo refleja la fragmentación política, donde avances institucionales chocan con demandas sociales urgentes por estabilidad laboral en una economía en recesión.