En un gesto que ilustra la devoción inquebrantable por el rally, una pareja de competidores vendió su televisor para cubrir los costos de inscripción en el evento de Villa Carlos Paz. Javier, piloto y proveedor de imágenes aéreas para transmisiones, y su navegante, compartieron cómo este sacrificio les permitió subirse al auto y vivir la adrenalina de la pista. "Vendimos un tele para venir acá", confesó ella, destacando que la plata se destinó inmediatamente a la participación.
Esta historia resalta los desafíos económicos que enfrentan muchos en el automovilismo regional, donde la pasión supera las barreras financieras. Javier, quien dejó su carrera como abogado para dedicarse al rally, incluso postergó trabajos remunerados para competir. Su dupla, parte de un equipo que cubre eventos nacionales, demostró que el deporte no es solo velocidad, sino un compromiso total que transforma vidas.
El relato emocionó a testigos y colegas, subrayando cómo el rally une a personas dispuestas a todo por su amor al deporte. Con anécdotas de entusiasmo infantil y sacrificios cotidianos, esta experiencia refuerza el espíritu comunitario del automovilismo cordobés, donde cada vuelta en la pista vale más que un bien material. Para ellos, el fin de semana en el Parque Temático fue una recompensa invaluable.