Nueva York sufre una ola de frío histórico, la más prolongada bajo cero desde 1961, con al menos 18 fallecidos por hipotermia y sensaciones térmicas de -25°C. Máximas apenas sobre -16°C han activado el Código Azul, abriendo albergues y centros de calentamiento para personas en situación de calle.
Autoridades recomiendan limitar exposición al exterior, mientras pronósticos indican un leve ascenso de temperaturas, pero riesgos persisten. Esta emergencia resalta vulnerabilidades urbanas ante extremos climáticos, con recursos de emergencia desplegados para mitigar impactos.
El frío extremo afecta transporte y salud pública, subrayando la necesidad de preparación en ciudades densas. Aunque el pico ha pasado, la vigilancia continúa para prevenir más víctimas en este período letal.
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Ola de frío mortal azota Nueva York con temperaturas bajo cero
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