Lucas, un hombre de 30 años y padre de un niño de cinco, perdió la vida en Batán, cerca de Mar del Plata, tras recibir una patada letal en la cabeza durante una pelea fuera de un boliche. Intentaba separar a su hijastra menor de edad de una riña entre mujeres cuando fue noqueado con un puñetazo y luego pateado mientras estaba inconsciente en el suelo. La autopsia reveló trauma craneal severo por el impacto en zona vulnerable, confirmando muerte evitable en solo 80 segundos de agresión.
Dos personas están detenidas: el agresor principal de 18 años, quien tomó impulso para la patada final, y su padre, implicado en la escena. Videos muestran alevosía clara, con la víctima indefensa, y vecinos reteniendo al atacante pese a intentos de fuga en moto. La familia denuncia amenazas de parientes del detenido vía redes sociales y cuestiona la inacción policial: un patrullero estaba presente con sirenas, pero no intervino timely, permitiendo la escalada. Una mujer fue arrestada por obstruir a las autoridades.
La viuda Rocío y familiares exigen justicia integral, destacando fallas en controles de boliches que admiten menores y carecen de seguridad pese a antecedentes de violencia. Abogados comparan con el caso Báez Sosa, argumentando premeditación y omisión policial como delitos accesorios. La comunidad de Batán clama por mayor vigilancia nocturna, recordando que Lucas era un trabajador responsable que solo buscaba proteger a su familia, dejando un vacío irreparable.
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Muerte brutal de Lucas en Batán: patada letal tras intervenir en pelea
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