Javier Milei mantiene un liderazgo sólido en las encuestas, con proyecciones favorables para una reelección en primera vuelta en 2027, gracias a su comunicación efectiva y logros en la reducción de la inflación. Analistas como Jaime Durán Barba destacan su capacidad para conectar con el electorado en una era volátil, donde figuras no tradicionales ganan terreno al desafiar el establishment político.
El peronismo, descrito como una cultura más que un partido unificado, enfrenta fragmentación y bajos números, con figuras como Axel Kicillof como posibles contendientes opositores. La vicepresidenta Villarroel, pese a su rol, genera desconfianza en sectores libertarios por presuntos proyectos independientes, aunque expertos coinciden en que los votos de Milei son personales e intransferibles.
El panorama electoral se complica por la imprevisibilidad global, influida por inteligencia artificial y cambios sociales, pero Milei se posiciona como expresión auténtica de la cultura argentina. Su estrategia, que incluye apariciones no convencionales, contrasta con rivales tradicionales y podría consolidar un corte transversal en la sociedad, atrayendo a exvotantes de diversas fuerzas.