Canal 9 sociedad Pare de sufrir

Milagros de sanación y restauración familiar a través de la fe en el agua viva

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Ailén sufrió durante 10 años de dolores intensos en el útero y mamas debido a una displasia diagnosticada, agravada por 10 años de tratamiento hormonal que causó quistes ováricos, pérdidas de líquido, cambios de humor drásticos y hemorragias mensuales. Como deportista, estos síntomas la inmovilizaron, impidiéndole caminar o dormir. Al participar en un propósito de fe en la iglesia, usando el agua como símbolo de sanación, experimentó una mejora progresiva: eliminó los dolores, quistes y medicación hace ocho meses, recuperando su salud completa sin secuelas. Esta victoria le devolvió la normalidad y la paz interior.

Lautaro creció presenciando la violencia de su padre hacia su madre, lo que generó en él tristeza y angustia, convirtiéndolo en una persona nerviosa y agresiva. Las peleas familiares eran constantes, llegando a un punto donde intentó apuñalar a su hermano con un cuchillo. Invitado por un vecino a la iglesia, participó en el propósito del agua viva, bebiéndola tres veces al día con oración. Poco a poco, la paz invadió su hogar: cesaron las discusiones, se restauraron las relaciones y hoy disfruta de una familia unida y feliz. La fe transformó su herencia de violencia en armonía.

Eva lidió con piedras en la vesícula y un quiste renal diagnosticado durante más de 10 años, sufriendo cistitis y dolores fuertes que requerían cirugía. Persistente en sus visitas a la iglesia, usó el agua viva en sus oraciones diarias, declarando que su cuerpo, templo del Espíritu Santo, no albergaría enfermedades. Al regresar al médico, los estudios confirmaron la desaparición total del quiste y las piedras, evitando cualquier operación. Este milagro le confirmó el poder de la fe para sanar lo incurable.