El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, reafirmó el compromiso de Washington con la alianza transatlántica durante la Conferencia de Seguridad de Múnich, enfatizando que no hay intención de abandonar a Europa. Criticó errores en las políticas europeas y urgió un cambio de rumbo para fortalecer la unidad frente a amenazas globales.
El discurso de Rubio contrastó con declaraciones previas del vicepresidente J.D. Vance, quien había señalado riesgos internos como la censura en lugar de amenazas externas como Rusia. Rubio subrayó que, aunque el hogar de EE.UU. está en el hemisferio occidental, los estadounidenses siempre se considerarán hijos de Europa, promoviendo una relación inquebrantable.
La declaración fue bien recibida por diplomáticos y funcionarios europeos, aunque generó debates sobre la dirección futura de la OTAN. Este mensaje llega en un momento de tensiones, reforzando la necesidad de cooperación para enfrentar inestabilidades mundiales.
La conferencia destacó la importancia de la unidad transatlántica como pilar de la seguridad global, con Rubio posicionando a EE.UU. como un aliado firme pero exigente.