La costa atlántica de Mar del Plata vive un fin de semana largo de carnaval con playas y restaurantes colmados de visitantes de todo el país. Familias enteras, grupos de amigos y parejas aprovechan el feriado para disfrutar de rabas, pescados frescos y el ambiente festivo, pese a un clima nublado que no disuade el entusiasmo por el mar y la gastronomía local.
Desde Buenos Aires, La Plata y Entre Ríos llegan turistas que relatan rutas congestionadas de hasta diez horas, pero celebran la llegada con almuerzos en el puerto como tablas de mariscos, mero grillado y paellas. Niños juegan en la arena, abuelas comparten anécdotas de décadas en la ciudad, y parejas festejan San Valentín con regalos prácticos como zapatillas o billeteras, todo en un contexto de 50 años de amor y tradición.
El carnaval platense añade color con murgas en Plaza España, mientras el tráfico y el viento no opacan la vitalidad. Residentes locales, como aquellos con 60 años en la ciudad, valoran el boom turístico que da vida al lugar, recomendando playas como La Perla o el sur para familias. Este flujo masivo subraya el rol de Mar del Plata como destino icónico, donde el sol eventual y el calor húmedo invitan a extender las vacaciones hasta el martes.