En su reflexión sobre el Evangelio de Mateo, Monseñor Jorge García Cuerva enfatiza que la justicia cristiana debe superar la mera observancia externa de la ley, como la practicaban los escribas y fariseos, para convertirse en un compromiso profundo del corazón. Jesús invita a sus discípulos a una rectitud superior, que no se limita a evitar el asesinato físico, sino que rechaza la ira, la indiferencia y las palabras hirientes que destruyen la dignidad de los demás. Esta enseñanza resuena en un mundo donde las agresiones verbales, tanto en conversaciones cotidianas como en redes sociales, equivalen a formas de violencia que el Señor condena explícitamente.
El arzobispo de Buenos Aires ilustra cómo las palabras pueden 'matar' al herir el honor y el prestigio de las personas, recordando las advertencias del Papa Francisco sobre el 'terrorismo de las redes'. En lugar de avivar conflictos, insta a usar un lenguaje desarmado y desarmantes, que construya fraternidad y promueva la reconciliación. Cita a autores como Alessandro Pronzato para alertar sobre la profanación del lenguaje a través de la violencia verbal, la maledicencia y la vulgaridad, urgiendo a los fieles a ser coherentes entre lo que profesan y lo que viven.
Finalmente, Monseñor García Cuerva subraya que el testimonio de comunidades reconciliadas es la mejor evangelización, citando la Evangelii Gaudium del Papa Francisco para deplorar divisiones y calumnias dentro de la Iglesia. Pide al Señor la gracia de vivir el Evangelio con autenticidad, recordando que 'todo lo que se dice de más viene del maligno', y que solo una justicia nacida del amor fraterno ilumina el camino hacia el Reino de Dios.