Heriberto Ortiz, con 51 años de trayectoria en el rally, fundó hace siete años la Escuela de Navegantes de Rally, una iniciativa gratuita que abre puertas al automovilismo para jóvenes sin recursos. Dirigida a chicos que no pueden acceder a cursos nacionales, la escuela ofrece formación teórica y práctica a hasta 60 alumnos por año, culminando en un diploma que les permite integrarse al mundo del deporte motor.
Ortiz explicó el rol crucial del navegante, quien maneja el roadbook, cronogramas y reglamentos durante las carreras. En sesiones prácticas, los estudiantes aprenden a leer mapas, calcular tiempos y enlaces, habilidades esenciales que el piloto deja en sus manos. De los egresados han surgido unos 30 navegantes activos, además de personal para mesas de control y apoyo logístico, demostrando el impacto social del programa.
Esta escuela no solo forma competidores, sino que fomenta la inclusión en un deporte costoso, permitiendo que talentos de bajos recursos sueñen con la pista. Ortiz, un histórico del rally cordobés, ve en su creación una forma de devolver al automovilismo lo que le dio durante décadas, asegurando que el legado continúe con nuevas generaciones apasionadas.