La guerra en Ucrania ha elevado los precios de productos básicos en Rusia un 45% desde su inicio, convirtiendo las compras en una pesadilla para los ciudadanos. El IVA aumentó un 2% en enero, y la canasta básica supera los 8.000 rublos (100 euros), casi el doble que pre-guerra.
Salarios no siguen la inflación, con productos importados y malas cosechas encareciendo vegetales hasta un 75%. Chocolates y cerveza subieron un 70% en dos años, forzando recortes en gastos no esenciales.
Expertos atribuyen el impacto a sanciones, fluctuaciones del rublo y problemas en suministros. La economía rusa sufre secuelas duraderas del conflicto, afectando directamente el bolsillo de la población.