El soldado Rodrigo Gómez, de 21 años, se convirtió en víctima de una sofisticada red de extorsión orquestada desde una prisión. A través de la aplicación Evermatch, los delincuentes crearon un perfil falso de una joven llamada Julieta Ayelen Cardoso, con quien Gómez inició una relación virtual que rápidamente pasó a WhatsApp. Lo que parecía un romance inocente se transformó en una pesadilla cuando comenzaron las demandas de dinero, bajo la amenaza de denuncias por abuso a una menor.
Los extorsionadores, un grupo de jóvenes presos en la cárcel de Magdalena por robos a mano armada, utilizaron audios manipuladores para impersonar a la 'madre' de Julieta y a un oficial de policía de San Justo. Amenazaron a Gómez con cargos por pedofilia y trata, exigiendo pagos que ascendieron a 1.400.000 pesos. Desesperado y endeudado, el soldado creyó en la farsa hasta el punto de dejar una carta asumiendo su culpa ante 'policías corruptos', culminando en su suicidio el 16 de diciembre de 2025 en la Quinta de Olivos.
La investigación reveló que los autores, como Tomás Francavilla y Mauricio Duarte Areco, operaban con celulares prohibidos en prisión, facilitados por guardias y parejas externas. Siete personas fueron detenidas por asociación ilícita y extorsión. Este caso expone la vulnerabilidad de las redes sociales y la ineficacia en el control penitenciario, donde la tecnología permite delitos remotos que destruyen vidas. Autoridades federales, lideradas por la jueza Sandra Arroyo Salgado, desarticularon la banda, pero el daño irreparable deja un llamado urgente a fortalecer medidas contra el cibercrimen.
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Extorsión fatal: Cómo una app de citas llevó al suicidio de un soldado argentino
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