El Riachuelo, originalmente conocido como Río Matanza-Riachuelo, ha sido un pilar histórico en el desarrollo de Buenos Aires, sirviendo como primera reserva natural de la ciudad antes de la llegada de los grandes puertos. A mediados del siglo XIX y principios del XX, las fábricas e industrias a sus orillas impulsaron el crecimiento económico, pero a costa de un grave impacto ambiental que contaminó sus aguas y afectó la zona circundante. Hoy, esfuerzos de saneamiento buscan revertir este daño, promoviendo una reconexión con el río a través de espacios públicos y paseos accesibles.
Desde Puerto Madero, una zona moderna con aires neoyorquinos reminiscentes de Hudson Island, parten catamaranes que ofrecen recorridos de 40 minutos por el río, con capacidad para hasta 220 personas. Estos tours, disponibles diariamente y con mayor frecuencia los fines de semana, cuestan alrededor de 30.000 pesos por persona y requieren reserva previa a través de plataformas como la de Sturla. Aunque el río puede estar agitado, los embarcaderos proporcionan un viaje cómodo, ideal para redescubrir esta arteria vital de la ciudad en un contexto de recuperación ambiental.
La iniciativa no solo educa sobre la historia industrial del Riachuelo, sino que fomenta el turismo sostenible, atrayendo visitantes que exploran desde Puerto Madero hasta La Boca. Este reencuentro con el río simboliza un compromiso colectivo por preservar el patrimonio natural de Buenos Aires, transformando un pasado contaminado en un futuro de conexión urbana y ecológica.
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Luis Novaresio entrevista
El renacer del Riachuelo: Saneamiento y paseos turísticos en Puerto Madero
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