Jorge Alberto Bonica, apodado 'El Gato' por su agilidad para escalar paredones y saltar alturas, emergió como un ladrón legendario en la Argentina de los años 60 y 70. Nacido en Entre Ríos, huérfano y callejero desde niño, comenzó rompiendo vidrieras y evolucionó a robos de autos, desguace de vehículos y asaltos mayores. Su destreza física lo convirtió en un mito del under porteño, evadiendo capturas con escapes audaces, incluso durante traslados penitenciarios.
En los 70, Bonica formó dupla con Eva Malamud, una 'viuda negra' que seducía a víctimas en círculos diplomáticos. Ella drogaba a los objetivos con somníferos en cócteles, permitiendo que él saqueara hogares de embajadas y élites. Su método escaló a torturas cuando fallaban los sedantes, culminando en el asesinato de Ilsa Wallach de Sterman en 1980, por el que Eva cumplió 15 años de prisión. Bonica escapó sobornando guardias, continuando su racha criminal.
Aliado con Jorge Colasso ('Mantequilla'), Bonica intensificó robos en fábricas y depósitos, pero tensiones amorosas por la alternadora Miriam Herrera, exnovicia convertida en prostituta, fracturaron la banda. Su historia refleja la impunidad en un sistema penitenciario laxo, donde corrupción y habilidades personales prolongaban carreras delictivas. Aunque capturado múltiples veces, Bonica encarna la era de ladrones solitarios que desafiaban la ley con ingenio y brutalidad.
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El 'Gato' Bonica: La saga del ladrón que escalaba muros y robaba a diplomáticos
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