Juan Carlos Gómez, padre del soldado Rodrigo, rompió el silencio sobre la tragedia que arrebató la vida de su hijo de 21 años. A solo 15 días del suicidio, la jueza Sandra Arroyo Salgado le reveló la verdad detrás del aparente acto impulsivo: una extorsión brutal desde prisión que lo acorraló emocional y financieramente. Gómez pagó sumas exorbitantes, creyendo en amenazas de cárcel por un romance ficticio con una menor inexistente.
El padre describió cómo Rodrigo disimulaba su angustia, incluso en la última llamada el 14 de diciembre de 2025, cuando parecía optimista por un nuevo alquiler. Sin embargo, la presión de transferencias por 1.400.000 pesos lo llevó al límite, dejando una carta que culpaba a 'policías corruptos'. Juan Carlos elogió la investigación federal que evitó que el caso se diluyera en la justicia provincial, identificando a los extorsionadores y sus métodos con celulares en la cárcel de Magdalena.
Juan Carlos cuestiona la permisividad penitenciaria, comparando un celular con un arma letal y exigiendo inhibidores de señal. Menciona casos similares, como el de un joven de 19 años víctima de la misma táctica, y critica a legisladores que defienden el acceso a comunicaciones para presos. Su testimonio subraya la necesidad de reformas urgentes para prevenir que la tecnología en prisiones perpetúe ciclos de victimización y dolor familiar.
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El dolor de un padre: Revelaciones sobre la extorsión que mató a su hijo soldado
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