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El Carnaval de Maimará: Tradición ancestral y alegría en las sierras jujeñas

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En el pintoresco pueblo de Maimará, declarado el más lindo del mundo por una organización internacional, se vive con intensidad el Carnaval, una fusión única de creencias milenarias indígenas con influencias europeas y coloniales. Las sierras conocidas como la 'paleta del pintor' por sus tonos rojizos, ocres y verdes sirven de escenario a esta celebración que rinde culto a la Pachamama y a la abundancia de la cosecha.

El ritual comienza con el desentierro del 'Pujllay', un diablito alegre y vivaracho que simboliza la picardía y la diversión, lejos de la figura maligna tradicional. Miles de personas, hasta 60.000 visitantes de todo el país, se reúnen para presenciar la bajada de los diablos desde los cerros, un espectáculo de una hora lleno de piruetas, rodadas y trajes confeccionados durante todo un año con lentejuelas y cristales. Niños desde los 5 años y adultos mayores de 80 participan, asegurando la perpetuidad de esta tradición que dura nueve días de bailes, cantos y ofrendas como chicha, hojas de coca y albahaca afrodisíaca.

La alegría es el eje central: se prohíben los enojos, y elementos como harina, papel picado y serpentinas llenan las calles. Al final, el diablito es enterrado nuevamente hasta el próximo año, marcando el cierre con lágrimas y despedidas. Este carnaval, que resiste pronósticos de lluvia gracias a un sol que ilumina los trajes, atrae a turistas de Chaco, Entre Ríos y más allá, celebrando la identidad cultural del norte argentino en un ambiente de pura vitalidad.