Vivi Luque y Diego Molea, una pareja unida por el amor y la empatía, crearon el comedor Román en Pablo Podestá como un refugio para quienes enfrentan necesidades básicas. Nacido en 2021 junto a su relación, este espacio surgió de sus propias experiencias de pobreza en barrios vulnerables, donde ambos crecieron viendo el hambre y la falta de recursos de cerca. Su iniciativa no solo proporciona alimentos, sino que fomenta lazos comunitarios, transformando vidas a través de la generosidad diaria.
Con nueve hijos entre ambos y una red de familiares que los apoya, Vivi y Diego enfatizan que su motor es la solidaridad heredada de sus orígenes humildes. Ella, criada en la Villa 18, y él, en un barrio similar, entienden el dolor de no tener lo esencial y lo convierten en acción. En el Día de los Enamorados, su historia resalta cómo el amor de pareja se extiende al prójimo, multiplicándose en cada plato servido y en el apoyo a vecinos que ven en ellos un ejemplo de resiliencia.
La comunidad los describe como luchadores incansables, cuya unión fortalece su compromiso social. Amigos y familiares destacan su calidez y dedicación, afirmando que este comedor no es solo un proyecto, sino una extensión de su familia. Su trayectoria inspira a abrir el corazón a la empatía, recordando que el verdadero amor se construye ayudando a los demás a superar adversidades.
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El amor solidario de Vivi Luque y Diego Molea en el comedor Román
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