La clonación de caballos representa un avance biotecnológico clave en Argentina, líder mundial en polo, donde se producen alrededor de 800 clones al año. Genéticamente idénticos al original, estos animales no son copias exactas debido a factores ambientales como nutrición, entrenamiento y clima, que influyen en su comportamiento y apariencia.
El proceso implica extraer células, a menudo de médula ósea, replicarlas en laboratorio y transferir el embrión a yeguas receptoras. Casos emblemáticos como la yegua Cuartetera han generado más de 35 clones, mostrando variaciones epigenéticas en pelaje y estructura, pese a compartir ADN.
Con costos entre 70.000 y 120.000 dólares, la clonación es viable para preservar genética elite, superando métodos como inseminación artificial al garantizar réplicas precisas. Solo tres laboratorios en el país manejan esta alta complejidad, priorizando el bienestar animal con anestesia y supervisión.
Esta técnica no solo eleva el rendimiento en deportes ecuestres sino que abre puertas a la preservación de razas, destacando el rol de Argentina en biotecnología equina global.