El almacenamiento de energía es clave para superar la intermitencia de fuentes renovables como el sol y el viento, especialmente ante fluctuaciones climáticas que elevan precios eléctricos. Para 2050, se necesitarán más de 1.000 gigavatios de capacidad, con el mercado global superando los 230.000 millones de dólares en siete años. Las baterías de iones de litio dominan, pero dependen de materias primas controvertidas como cobalto y níquel, y plantean riesgos de incendios en escalas grandes.
Las baterías de flujo Redox, desarrolladas desde los años 70 con patentes de la NASA, transportan energía mediante líquidos no inflamables en tanques externos, permitiendo escalabilidad flexible: más capacidad con tanques mayores o potencia con módulos adicionales. Usando vanadio disuelto en agua, almacenan energía electroquímicamente sin degradarse, y su electrolito se reutiliza incluso si falla el equipo, reduciendo residuos comparado con litio desechable.
Instaladas en sitios como una planta solar en Mallorca, España, estas baterías priorizan seguridad y durabilidad para sistemas estacionarios grandes. Aunque más costosas inicialmente, su longevidad y adaptabilidad las posicionan como solución viable para equilibrar suministros renovables, independientemente de la climatología, asegurando un futuro energético estable y ecológico.
Canal 26
ciencia
Resumen 26
Baterías de flujo Redox: la alternativa segura para almacenar energía renovable
Neutral · teleprompter · neutral