Rusia lanzó un masivo ataque con 154 drones y misiles contra Ucrania, dañando infraestructura energética y puertos en regiones como Odesa y Mykolaiv, dejando al menos un muerto y seis heridos. La Fuerza Aérea ucraniana neutralizó 111 drones, pero los impactos han dejado sin calefacción a 1.600 edificios residenciales en Kiev, exacerbando el sufrimiento en temperaturas bajo cero. Esta ofensiva, la más crítica desde 2022, busca congelar deliberadamente a la población civil durante el invierno.
El presidente Volodymyr Zelensky, desde la Conferencia de Seguridad de Múnich, agradeció el apoyo europeo en defensas aéreas y urgió garantías de seguridad sólidas antes de cualquier alto al fuego. Zelensky se declaró dispuesto a convocar elecciones en dos meses si se logra una pausa en los combates, respondiendo a presiones de aliados como Donald Trump. Sin embargo, los ataques persisten, afectando vagones de carga y estructuras ferroviarias en el sur.
La unidad europea es clave contra la agresión rusa, según Zelensky, quien describió a Vladimir Putin como un 'esclavo de la guerra' incapaz de renunciar a la invasión. Ucrania enfrenta dudas sobre su futuro, con posibles negociaciones esta semana, pero la destrucción energética complica la resistencia y la vida diaria de millones.