Han transcurrido casi 20 años desde el brutal femicidio de Paulina Lebbos, una joven de 23 años asesinada en Tucumán en febrero de 2006, y la impunidad persiste, dejando a su familia en un limbo de tristeza e indignación. El padre, Alberto Lebbos, describe un 'cruce de emociones' anual, marcado por la ausencia y la frustración ante un sistema judicial que ha condenado a encubridores pero no al responsable principal.
La hipótesis central apunta a César Soto, pareja en crisis de Paulina, con antecedentes de violencia como intentos de ahorcamiento. Tras una noche de festejos, Paulina desapareció y su cuerpo fue hallado destrozado en una ruta, supuestamente descubierto por dos jóvenes y no por la policía, como se mintió inicialmente. El encubrimiento involucró a altas autoridades, incluyendo al exgobernador José Alperovich y su entorno, con condenas en 2021 a un fiscal y jefes policiales por obstrucción, pero solo penas de seis años.
Una reciente declaración de Virginia Mercado, amiga de Paulina, en un juicio abreviado, admite haber ocultado información sobre el homicidio mientras se la buscaba, entorpeciendo la investigación. Esto, sumado a evidencias como 250 llamadas entre Soto y Sergio Cuellas (hijo de un allegado a Alperovich), sugiere una maniobra política para proteger al asesino. Alberto Lebbos clama por justicia plena, temiendo que la causa quede impune, y urge al tribunal a investigar a 40 personas más, en un país donde miles de femicidios replican esta impunidad.