En la Universidad Nacional de San Martín (UNSAM), abuela, madre e hijo comparten aulas y carreras, uniendo tres generaciones en el compromiso con la educación pública gratuita. Adriana, de 60 años, cursa Administración Pública tras retomar estudios abandonados en Medicina; su hija Gabriela, de 40, optó por Ciencias de la Educación para transformar realidades escolares; y Lucas, de 19, se unió a Administración Pública motivado por su interés en política. Esta familia de San Martín demuestra que la universidad es accesible a cualquier edad, superando barreras como maternidad y trabajo.
La UNSAM se destaca por su ambiente amigable, con docentes de alto nivel académico, incluyendo investigadores del CONICET, y un rector accesible que fomenta la pertenencia. Comparten resúmenes, apuntes y profesores, aunque evitan estudiar juntos para mantener independencia. Gabriela motivó a su madre y Lucas, inspirados por campañas locales y el deseo de crecimiento personal, transformando la universidad en un espacio familiar de orgullo y militancia educativa.
Esta historia resalta el valor de la educación pública como igualadora social, donde no hay distinciones etarias ni jerarquías rígidas. Con Gabriela cerca de graduarse y los demás avanzando, ilustran cómo la UNSAM nutre vocaciones y fortalece lazos familiares. Su experiencia invita a más adultos a retomar estudios, afirmando que la educación es un derecho eterno para construir un futuro inclusivo.
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Tres generaciones de una familia estudian en la Universidad de San Martín
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