El caso del soldado Rodrigo Andrés Gómez, quien se quitó la vida en la Quinta de Olivos tras ser víctima de una extorsión cibernética orquestada desde cárceles como Magdalena, conmueve al país y expone la vulnerabilidad ante bandas delictivas. En menos de 24 horas, Gómez transfirió 1.5 millones de pesos acosado por audios falsos de policías y madres indignadas, simulando denuncias por pedofilia infantil. Su padre, Juan Carlos Gómez, relata en exclusiva el calvario: 'Lo encerraron, no lo dejaron respirar', dejando cartas de siete páginas detallando el acoso que lo llevó al límite.
La banda, con presos usando múltiples celulares para dirigir operaciones, reclutaba menores para robos y extorsiones, involucrando mujeres externas como coautoras. Allanamientos recientes desarticularon grupos similares robando jubilados en San Isidro, secuestrando dispositivos y dinero vía transferencias. Autoridades detuvieron a implicados, pero el padre exige prohibir celulares en prisiones: 'Hoy me pasó a mí, mañana a otro', urgiendo reformas legislativas para evitar más tragedias.
Este suceso, no aislado sino recurrente, subraya fallas en el sistema penitenciario y la necesidad de autodenuncias ante fiscalías para víctimas de sextorsión. Fiscales recomiendan reportar chats manipulados inmediatamente, liberando la carga emocional y activando investigaciones. La historia de Gómez, un joven endeudado y solo, alerta sobre riesgos digitales y clama por controles estrictos en cárceles, protegiendo a la sociedad de redes criminales aceitadas.
C5N
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Tragedia del soldado Gómez: Extorsión desde cárceles lleva a suicidio y demanda cambios urgentes
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