El gobierno obtuvo media sanción a la reforma laboral, primera victoria legislativa de la semana, con cambios que flexibilizan vacaciones, horas extras y jornadas. Se permite fragmentar vacaciones en hasta siete días por acuerdo mutuo, común en práctica pero ahora formalizado, y crear un 'banco de horas' para compensar extras con días libres o pago, manteniendo las 48 horas semanales. Esto responde a realidades empresariales, promoviendo negociación sin eliminar derechos.
Uno de los aspectos más controvertidos es extender jornadas a 12 horas en rubros como minería, con igual descanso, preservando el total semanal. Se unifican criterios en juicios laborales: ajuste por inflación más 3% anual de intereses, tope a mediadores y pago en cuotas (hasta 12 para pymes, 6 para grandes). Indemnizaciones excluyen aguinaldos y bonos, basándose en salario habitual, para reducir litigiosidad que amenaza a empresas, como un caso de 800 millones por seis años de trabajo.
La reforma busca formalizar empleo, incentivando registros en blanco al mitigar riesgos judiciales, en un contexto donde el empleo privado no crece hace 15 años y abundan monotributistas. Críticos advierten impactos en jubilaciones por redirigir 3% de aportes patronales a un fondo asistencial, potencialmente 3.500 millones de dólares anuales. Para el público, representa mayor flexibilidad laboral, pero exige equilibrio para proteger trabajadores y fomentar generación de puestos.
La Nacion +
economia
Reforma laboral: Puntos polémicos que buscan flexibilizar el empleo en Argentina
Neutral · teleprompter · neutral