El kilo de tomate supera los 2.800 pesos en enero, un alza del 92% atribuida no solo a estacionalidad sino a rentabilidad negativa para productores, llevando a un déficit de 20.000 toneladas en la balanza comercial. Importaciones alcanzaron 55.000 toneladas en 2025, incluyendo tomate fresco inusual, impactando a pequeños y medianos cultivadores que abandonan el cultivo por márgenes mínimos.
Hasta 2023, la producción nacional cubría el consumo interno, pero la caída drástica obliga a depender de importaciones costosas, elevando precios al consumidor. Un funcionario bonaerense explicó que la falta de volúmenes suficientes refleja problemas de escala en productores vulnerables, exacerbados por factores climáticos y económicos.
Este escenario afecta presupuestos familiares y la soberanía alimentaria, urgiendo políticas de apoyo para revitalizar el sector hortícola. Mientras importaciones saturan el mercado, el tomate 'al rojo vivo' simboliza desafíos en la cadena agroalimentaria argentina, demandando soluciones integrales para estabilizar precios y producción local.
Canal 9
economia
Precios del tomate se disparan por caída en producción e importaciones récord
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