En los últimos años, el mercado argentino se ha inundado de termos y mates importados de China a precios irrisorios, pero un análisis revelador muestra que muchos de estos productos están fabricados con chatarra y materiales incalificables, lejos de cumplir con los estándares del Código Alimentario Argentino. El acero inoxidable seguro debe ser del tipo 304, apto para contacto con alimentos, pero estos falsificados contienen impurezas como plomo, arsénico, mercurio, cadmio y curio, que migran al líquido y pueden causar graves daños a la salud con el uso prolongado.
Expertos en metalurgia y laboratorios independientes han examinado muestras de estos termos, comprados a bajo costo, y confirmaron que su composición es inferior, con un precio promedio de importación de apenas 61 centavos de dólar por unidad vía Bolivia. Esta ruta de entrada evade controles aduaneros y certificaciones, permitiendo la proliferación de productos que imitan marcas reconocidas como Stanley, incluso con etiquetas engañosas como 'tecnología alemana'. Los consumidores reportan sabores metálicos y amargos en el agua, síntomas iniciales de la contaminación.
La falta de regulación estatal agrava el problema, ya que no hay alertas públicas sobre estos riesgos. Recomendaciones clave incluyen verificar el marcado 'acero 304' en el producto o empaque y optar por marcas certificadas, aunque más costosas. Lo barato sale caro: ahorrar en un termo puede traducirse en costos médicos elevados por intoxicación crónica, subrayando la necesidad de mayor vigilancia en importaciones para proteger la salud pública.
America 24
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Peligro invisible en los termos chinos: metales tóxicos que amenazan la salud
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