Mónica Eugenia Mancini, una influencer de 82 años con más de 200.000 seguidores en redes sociales, fue víctima de un violento asalto en su domicilio de Martínez, San Isidro. Los delincuentes, dos jóvenes menores de edad, la maniataron y golpearon brutalmente, coordinados en tiempo real mediante videollamadas desde la cárcel de Melchor Romero por los autores intelectuales Brandon Brites y Lucas Mereles.
La banda utilizó videos públicos de Mancini en sus redes para identificar joyas como un collar de oro y planificar el robo. Además de alhajas y un millón de pesos en efectivo, vaciaron sus cuentas bancarias por 10 millones de pesos mediante transferencias a cuentas ligadas a cómplices femeninas. Mancini, conocida por sus recetas de cocina y literatura, acababa de regresar de vacaciones cuando ocurrió el hecho.
El caso reaviva el debate sobre el uso de celulares en prisiones, ya que permitió un 'home office' delictivo. Los imputados operaban como brazo armado remoto, y aunque no hubo abuso sexual, la víctima sufrió graves secuelas físicas y emocionales. Las autoridades rastrean el dinero transferido, mientras Mancini se recupera, destacando los riesgos de la exposición en redes para personas vulnerables.